viernes, 11 de noviembre de 2011

Tema 2. Habilidades sociales.AMAR LA VIDA

Es una película que discurre en el periodo de enfermedad de Vivian Bearing (protagonista).  Es diagnosticada de cáncer  de ovario metastásico avanzado.
Durante su estancia en el hospital es sometida a pruebas infernales, a un tratamiento muy agresivo y a la soledad. Su fuerte carácter hace que no tenga amigos, con la excepción de su profesora.
Su estancia hospitalaria es como una pesadilla, debido al trato poco humano del personal médico. Su enfermedad y su enfermera le hacen ver el mundo con otra perspectiva y se da cuenta que el trato que a tenido por parte del personal médico, es el que ella daba a sus alumnos.
“Muerte no te enorgullezcas,
Aunque algunos te llamen poderosa y terrible”
John Donne
Elementos de la comunicación
El Dr. tiene un tono frío y estable. Utiliza un lenguaje técnico, sus mensajes son cortos, directos y concisos. No resulta nada amable, se muestra distante.
Su volumen de voz se mantiene estable, utiliza un volumen adecuado.
No mantiene una comunicación empática y personal. No utiliza la asertividad. No tiene un estilo agresivo, pero tiene algunas de sus características.
En la comunicación no verbal no mantiene un contacto físico, en ocasiones no  mira a los ojos. Su expresión facial expresa seguridad y autoritarismo, como su acto de entrelazar los dedos en varias ocasiones.
Su postura corporal se mantiene estática, con la cabeza erguida, en ninguna ocasión se inclina hacia delante para mostrar acercamiento.
Centra su actitud en conseguir su objetivo, persigue que la paciente participe en su ensayo clínico, más que en transmitirle la dura noticia de su enfermedad.
A continuación os dejo algunos consejos sobre cómo dar malas noticias:
Estas situaciones son momentos difíciles y que el usuario va a recordar por mucho tiempo.
Es importante dar la noticia cara a cara, escogiendo un lugar tranquilo, silencioso, privado, cómodo que ofrezca sensación de seguridad.
La expresión de la cara y el tono de voz han de estar en coherencia con la magnitud del problema. La mirada acompaña y protege en los momentos difíciles.
Preparar a la persona antes de darle la mala noticia, ayuda a la persona a aceptar el problema. Por ejemplo “Sentimos no poder darle buenas noticias”,  ”Estamos haciendo todo lo posible, pero la situación es difícil”….  Pedir a la persona que nos acompañe a un lugar privado porque tenemos que hablar con tranquilidad, es una forma de darle tiempo al otro para que asuma más fácilmente la mala noticia.
Informar utilizando un lenguaje claro y sencillo. Asegurarse que lo ha entendido correctamente. Transmitir pocas  ideas, claras y sencillas.
Esperar al momento adecuado, en ciertas situaciones de alta tensión emocional la capacidad de comprensión de la persona está muy limitada.  En estas situaciones debemos esperar y acompañarla hasta que la persona pregunte. Recordar que en muchos momentos sobran las palabras y es suficiente con la compañía.
Cuidar los excesos de empatía, utilizar formulas neutras:”Me imagino que debe ser muy duro”.
Escuchar, no rellenar los espacios de silencio.
Ofrecer ayuda, siempre dentro de nuestras competencias y de nuestro alcance.
La Paciente (protagonista).  En el comienzo de la película, la paciente es asertiva y educada. Expresa frustración y pena en sus reflexiones personales y no entiende la actitud del personal en el algunas situaciones. No le dejan expresar sus sentimientos y eso la cohíbe y cada vez la apaga más.
El lugar donde se encuentra, el momento, la poca explicación que le dan de las cosas y el desagrado con el personal no le ayudan en la comunicación.
Su lenguaje se vuelve más sencillo, bondadoso y sin puntillas según avanza su enfermedad.
Ella mira siempre a la gente, aunque en ocasiones su mirada expresa miedo, tristeza y resignación.
Su expresión facial en algunas escenas muestra cómo se siente sin necesidad de que diga nada (por ejemplo después del tacto uterino).
El volumen es adecuado, varia a lo largo de la película,  cuando va avanzando su enfermedad su volumen se va apagando con ella.
El tono es adecuado, aunque en ocasiones se aprecia el sarcasmo, habla con claridad y su vocabulario es coloquial.
Su periodo de enfermedad le hace reflexionar. Durante su estancia hospitalaria  se siente como un tarro de muestras, más que como una persona, todo el mundo se olvida  que es una persona de carne y hueso.
Necesita un poco de humanidad y de comprensión, esas dos cosas que durante toda su vida ella no tuvo con nadie. La moraleja de esta historia es:  No trates a los demás como no quieres que te traten a ti.
El residente.  Basa continuamente su comunicación en la medicina, no le interesa lo personal lo más mínimo. En el momento de la entrevista, la somete a un interrogatorio con la finalidad de obtener en sus respuestas un sí o un no. No mantiene una comunicación con retroalimentación. No muestra sensibilidad, ni empatía.
No le explica los procedimientos de las pruebas, solamente da órdenes, manteniendo un estilo de comunicación agresivo.  En ocasiones no respeta los derechos y los sentimientos de la paciente.
Emite exclamaciones sobre la enfermedad de la paciente que están totalmente fuera de lugar.
No utiliza la asertividad en ningún momento. No tiene ninguna habilidad social.
Su postura corporal marca distancia, su expresión facial  no le da ningún apoyo, solo muestra mucho interés por lo que hace.
No hay signos de contacto físico con la protagonista, nunca busca el acercamiento con ella.
El volumen de voz es normal tirando a alto, no lo adapta a las distintas situaciones. Sus explicaciones son claras, aunque en numerosas ocasiones utiliza lenguaje técnico. La velocidad con la que expresa el mensaje es inadecuada, ya que mantiene un ritmo bastante rápido.
Este residente de medicina quiere dedicarse a la investigación. Opina que realizar un curso para tratar con las personas es una pérdida de tiempo para un investigador, pero da  la casualidad que durante su residencia va a tratar con personas,  personas que están en un momento difícil de su vida, que necesitan un apoyo y que los traten y cuiden con un poco de humanidad, para que no se sientan como un tarro de muestras. Seguro que  ese curso para aumentar las habilidades sociales, de las que carece dentro de su ámbito laboral, le vendría muy bien.
La enfermera. Utiliza la empatía y la asertividad que el resto del personal no utiliza, le da apoyo y la intenta tranquilizar en todo momento.
No le esconde la realidad, se la muestra de una manera clara  pero con sensibilidad. Constantemente tiene palabras de apoyo para ella. Su tono, volumen y la claridad al hablar son patentes en todo momento. Gracias a sus palabras, en algunas ocasionas,  ella se siente protegida  y  acompañada en el  hospital, ya que pasa casi todo el día sola.
Su mirada muestra apoyo y protección. Utiliza mucho el tacto, para mostrar cercanía. Utiliza la distancia según la  situación, pero casi siempre la distancia es personal.
La anima a expresar sus sentimientos y deseos. No sólo trata con la paciente temas médicos, y su lenguaje es coloquial.
El residente en una ocasión hace una reflexión en voz alta:” ¿Qué enseñan en la Escuela de Enfermería?”.
En la escuela de enfermería te enseñan a desarrollar habilidades sociales, que ya conoces, pero que en algunas ocasiones hace falta remarcar.
No te pueden enseñar a ser humano y a tratar con respeto al otro, eso sale de ti mismo. Una persona puede poner mucho empeño en intentar enseñarte, pero si tú no quieres, es imposible.
Para ser un profesional que trabaje cara al público, dentro de sus competencias debe estar  la predisposición a hacer tu trabajo de manera correcta. Si te falla un aspecto como éste, ¿plantéate si eres un profesional competente?
La profesora.  El recuerdo de lo que le decía en todo momento le da fuerza y apoyo.
Utiliza lo que más le gusta a la protagonista para relajarla,  las palabras. Usa en todo momento el contacto físico y una distancia intima. Emplea el tacto para que se sienta acogida. Le da un beso como muestra de cariño.
Su mirada expresa preocupación y tristeza. Su tono y volumen de voz la relaja y no le hace sentirse sola.
La empatía y la asertividad están presentes en todo momento.
Su profesora le intenta dar una lección de la vida muy importante, hay tiempo para todo. Está claro que no hay que faltar a las responsabilidades que tenemos en la vida, pero tenemos que disfrutar de ella.  Vida solo hay una y hay que disfrutar cada momento de ella como si fuera único. CARPE DIEM

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