Cuando vistamos al médico, esta claro que lo hacemos porque es una necesidad; a casi nadie le apetece ir al médico a perder el tiempo y hacerlo perder a los demás.
Tenemos necesidades sin cubrir, necesitamos ayuda por parte de un profesional ¿Pero todo el mundo nos puede ofrecer el mismo tipo de ayuda?
A lo largo de mis 20 años no he visitado a muchos profesionales sanitarios, pero si a unos cuantos, dándome cuenta de las diferentes relaciones de ayuda que te prestan.
Tengo experiencias muy buenas, empatizar desde el primer momento con el profesional y otras no tan buenas.
Todos los seres humanos tenemos problemas y unos días malos, y eso a veces puede hacer que nos sintamos desanimados. Eso no debe afectar en la relación terapéutica.
Lo que no quieres que te hagan a ti no se lo hagas a los demás.
Ahora os voy a presentar una serie de situaciones en las que podremos encontrar las diferentes maneras de prestar la asistencia:
Feeback
El profesional tiene una continua retroalimentación para ver si esta entendiendo correctamente el problema. Repite constantemente lo que ha dicho el usuario con sus mismas palabras, para eliminar la información con menor importancia. Definiendo el problema
Esta relación da una sensación de calidez al usuario no solo por el lenguaje verbal, sino también por el lenguaje no verbal; el profesional se muestra cercano y acompaña todo el rato al usuario con la vista.
Profesional empático
Lo primero de todo, no hay que confundir empatía con simpatía. Hemos de tener presente en todo momento que el usuario no es nuestro amigo, debemos mantener una distancia terapéutica para proporcionarle una buena ayuda.
El paciente se debe sentir entendido en todo momento, en el video podemos observar como el profesional dice:”Lo que te faltaba”. Es una forma de acercamiento y comprensión.
En estas entrevistas sólo podemos ver la acogida del profesional sanitario, pero gracias a esta primera entrevista el usuario ya confía en el profesional y la próxima vez le contara sus problemas de forma cómoda.
Paciente indiferente
La indiferencia se muestra desde el primer momento con la comunicación no verbal. El usuario apoya la mano en la cara (signo de pasotismo). Sólo quiere que le deje en paz, e insiste en que él no tiene ningún problema, que ha ido a la consulta porque su mujer se lo ha pedido.
El profesional intenta empatizar con él, diciéndole que llamará a su mujer y hablará con ella. Sabe que de esa actitud no va a conseguir descifrar el verdadero problema. Sí le da la razón al paciente, puede que le haga sentir que lo entiende y consiga ese acercamiento.
Paciente ansioso
El paciente esta sufriendo ansiedad y eso le preocupa, ya que no se siente bien. Acude al profesional sanitario de forma tranquila, permitiendo al profesional darle todas las explicaciones precisas. El usuario podrá desahogarse con una persona que le entiende y entre los dos podrán llegar a una solución de su problema.
Paciente agresivo
No permite al profesional que le ayude en ningún momento, solo se encierra en sus problemas. Reclama que nunca le prestan ayuda y que la que le han prestado a sido ineficaz, sólo le han causado más problemas y nunca ha recibido soluciones.
El profesional intenta ser empático para calmar los nervios del usuario, pero sólo recibe órdenes y reclamaciones sin llegar a saber lo que verdaderamente le ocurre.
La comunicación no verbal del profesional intenta mostrar proximidad para tranquilizarlo; se compromete a ayudarle hasta donde pueda, sin darle falsas esperanzas, disminuyendo un poco el nival de agresividad.
Profesional cansado no explica el cansancio
En esta situación la comunicación no verbal habla por si misma, el profesional tiene cara de agotamiento y esta despistado, sin prestarle demasiada atención. El paciente intenta empatizar hasta que se irrita. Se siente ignorado, sin recibir ningún tipo de atención e insiste en irse; no obtiene ninguna reacción por parte del profesional.
Profesional cansado explica el cansancio
El profesional comienza la entrevista explicando el motivo de su dispersión y se disculpa por ella. El usuario se muestra asertivo ya que a todo el mundo le puede ocurrir.
La sensación que se lleva el paciente ha sido buena, puesto que la predisposición para escucharle no ha cambiado.
Profesional no explica el tiempo de la consulta
El usuario entra en la consulta y comienza a hablar, enrollándose, comienza a dar rodeos sobre el problema; por lo que el profesional tiene difícil identificar cual es el problema.
Debido a que sobrepasa el tiempo de consulta, el profesional lo corta diciéndole que se ha excedido del tiempo, produciéndose un mal entendido y un enfado por parte del usuario. Se pierde la buena relación terapéutica y el usuario no realizará más visitas.
Profesional explica el tiempo del que dispone el paciente
El usuario centraliza el problema y va al grano al conocer que dispone de poco tiempo. Usuario y profesional mantienen una buena relación terapéutica. Definen el problema y en la próxima consulta lo abordarán dando posibles soluciones.
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